Halloween
Muchos padres de familia sólo ven en Halloween una fiesta inocente con disfraces y entretenimientos. Pero, ¿qué hay detrás de esas cosas «triviales», detrás de ese séquito de brujas, fantasmas, esqueletos, vampiros y demonios? Sin relacionar forzosamente Halloween con prácticas ocultas, muchos educadores y psicólogos denuncian su carácter malsano.
Otros dicen: ¿Qué diferencia hay entre Navidad y Halloween? No hay que ser intolerantes, es el mismo comercio… Después de la fiesta de la madre y del padre se inventó la de las abuelas, y ahora se motiva a celebrar Halloween. Pero a diferencia de los momentos que exaltan la ternura, los lazos familiares o los que recuerdan la noche en que el niño Jesús llegó al mundo, Halloween es símbolo de maldición, de violencia y de muerte.
Aun con el riesgo de pasar por retrógrados, ¿cómo no levantarnos vigorosamente contra lo que supera el marco de una simple fiesta? Lo que debemos transmitir a nuestros hijos es un mensaje de paz, de amor, de vida: la buena nueva de Dios para la salvación de los hombres.
Os he puesto delante la vida y la muerte,
la bendición y la maldición;
escoge, pues, la vida.
Deuteronomio 30:19.


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